EL TESTIGO CONTRA EL OLVIDO

Los rostros que nos cuentan el sufrimiento que ha cruzado y vive Colombia es en lo que se enfoca el fotoperiodista Jesús Abad Colorado López, quien ha recorrido los rincones del país retratando las personas y los escenarios de la guerra.

La muestra fotográfica es un profundo recorrido por los lugares que creemos ajenos a nuestra realidad pero en verdad no los observamos. Por lo que nos recuerdan que las marcas están allí y las esquirlas de lo roto se están reconstruyendo pero con cicatrices que son curadas mas no olvidadas.

Bajo la curaduría de María Belén Sáez, Jesús Abad Colorado, quien prefiere que le llamen “chucho”; nos lleva a mirar esa cara de la guerra de las víctimas que terminan siendo los campesinos que labran la tierra para darnos a nosotros los citadinos la comida que tenemos en las mesas. Por eso entre sus fotos se encuentran los detalles de retratar las manos y los pies de esta comunidad.

“Los pies de un campesino tienen historia, como lo tienen las  manos, mi padre era campesino yo soy hijo de familia que llegó al campo huyendo a la ciudad y las manos de mi padre eran gruesas con cayos, con una mano muy fuerte (…) las manos de una persona que trabaja la tierra, que siembra, que trae los alimentos todos los días a las grandes ciudades, son manos sagradas; pero en este país nosotros muchas veces hemos humillado a los campesinos por que los tratamos como si fueran de segunda categoría y siempre a un  campesino lo vamos a necesitar que a cualquier profesional. Si entendiéramos eso, quiere decir que este país se está transformando”. Reafirma Abad con la mirada esperanzadora de que suceda.

Por otra parte la desmedida crueldad que ha atacado la naturaleza es parte del contenido del espacio denominado ‘Tierra callada’ una de las cuatro salas además de ‘No hay tinieblas que la luz no venza’, ‘y aun así me levantaré’ y ‘pongo mis manos en la tuya’.

“He visto bosques incinerados, cuando la guerrilla atenta contra los oleoductos se contaminan los ríos y se mueren los peces, y los bosques quedan quemados (…) el campo se convirtió en un campo de batalla. También hay un árbol con la marca AUC que está cerca de un horno crematorio”. Asegura chucho, en donde las fotografías no necesitan del amarillismo para reflejar que en “este país todos hemos combinado las formas de lucha”.

El trabajo que ha hecho este hombre antioqueño en más de 27 años, invita a la reflexión en la que se hace necesario verlas varias veces para entender que este país tiene una abundante riqueza que no se valora.

“Eso que yo registro en mis fotografías es un llamado a decir, que la gran riqueza de Colombia no solamente está en sus territorios, en ese país que tiene desiertos y páramos, que tiene infinidad de ríos que estamos acabando; pero la riqueza de este país es su multiculturalidad, es que es un país pluriétnico, es que es una nación con cerca de 65.000 lenguas y algunas de ellas están en vía de extinción”. Dijo el fotoperiodista.

La exposición se extiende hasta el 12 de enero del 2020 en el Museo La Tertulia, de martes a sábado desde las 10:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche y los domingos de 2:00 a 6:00 de la tarde.

 “A esta exposición hay que venir, desprovisto de ideologías políticas aquí hay que llegar con el corazón y con el alma, con los ojos muy abiertos para ver desde otro punto de vista, desde las víctimas”. Puntualiza Jesús.

Author: Stefany Vanegas Mondragón

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